miércoles, 27 de mayo de 2015

      

 ADELGAZAR CON O SIN PASTILLAS

                                                                         

En los problemas de sobrepeso y obesidad, igual que con muchas otras alteraciones, los pacientes buscan soluciones rápidas y casi mágicas, que ahorren tiempo, esfuerzo y molestias y den resultados casi inmediatos. Además, los profesionales, podemos tender a apoyarnos en sistemas con efectos determinados per sé o bien por su simple uso (efecto placebo), sin que realmente hagan nada desde un punto de vista biológico.

El adelgazar, perder peso, busca como todos sabemos, reducir una cantidad de grasa acumulada en el organismo que no tiene el uso normal de la grasa, como es tener unas reservas razonables de energía y la protección del cuerpo en ciertas zonas, bien frente al frío bien frente a traumatismos.

Este proceso debe ser paulatino para que se vayan adaptando a las variaciones de volumen, peso y necesidades de flujo sanguíneo (aporte de oxígeno y nutrientes), todos los sistemas fisiológicos corporales, como son la superficie y elasticidad cutáneas; el equilibrio, movilidad y estabilidad osteoarticular y muscular; el volumen de eyección cardiaco, su frecuencia de latidos y la presión arterial; el sistema de eliminación de tóxicos hepático y renal; la elasticidad y distensión torácica y pulmonar; los procesos endocrinológicos, etc.

Esto ya es un primer paso contra los deseos de muchos pacientes, que preferirían pérdidas rápidas de peso.

Pero, además, el tratamiento busca, o debe buscar, que la persona no recupere el peso cuando lo abandone al finalizarlo.

Para todo ello, sea quien sea el que plantee el tratamiento, lo que se hace es conseguir una menor ingesta calórica que lo que se consuma habitualmente en forma de energía. Si a esto sumamos que la dieta se adapte a los gustos y necesidades de la persona, habremos conseguido todo lo anterior, como es perder peso y no recuperarlo gracias al aprendizaje.

El usar pastillas es útil en determinadas circunstancias por varios motivos. El primero es que ciertos pacientes se sienten más motivados al inicio del tratamiento. Pero, además, hay casos en que el uso de ciertas sustancias como anorexígenos, antidepresivos, saciantes, etc., podrían, de forma limitada, usarse. Esto siempre que la dieta en sí no compense ciertas necesidades, pues con ella se pueden conseguir casi todos los efectos.

En general los fármacos tienen dos problemas. La dependencia que se puede crear en el paciente de tomar una pastilla. Que compensamos cosas que se deben conseguir con la dieta, de manera que no se aprende a comer bien y al suspender el tratamiento se recupera el peso.

Por último, hay que tener mucho cuidado con ciertos medicamentos como son psicotropos (anorexígenos), diuréticos, laxantes, hormonas, etc., que tienen efectos secundarios y tóxicos y nunca se deben usar sin control especializado.

En resumen, lo ideal es una dieta sin fármacos ni sustancias diferentes a los alimentos que vayamos a consumir de manera habitual en nuestra vida diaria tras finalizar el periodo de adelgazamiento. Los fármacos u otras sustancias no habituales se pueden utilizar, pero teniendo en cuenta que siempre debe supervisar su uso un profesional y que solamente son una ayuda para un corto periodo de tiempo.


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